Arquitecto Sixto Durán-Ballén C.
Presidente de la República (1992-1996)
Epílogo

Mi joven amigo, el Ministro Claude Lara Brozzesi, de nuestro Servicio Exterior, por sí y a nombre de su padre el Doctor A. Darío Lara, me ha solicitado por mi parentesco con Clemente Ballén de Guzmán, que añada un epílogo al estudio que este libro presenta sobre este ilustre, pero olvidado ecuatoriano. Muy honrado ante tal pedido, lo acepté, debo confesaros, con cierto sentido de obligación, para luego de conocer su texto y revisar alguna correspondencia y variada documentación en manos de varios familiares, preparar estas notas con mucho entusiasmo, convencido de que los señores Lara estaban presentando al país facetas de nuestra Historia desconocidas totalmente (2).

Normalmente un epílogo es un complemento, generalmente analítico, de la obra en cuestión, pero en este caso he creído que más debe ser un complemento informativo sobre mi “pariente”. Pero, iniciemos aclarando lo que acabo de escribir: mi pariente.

Los hermanos Clemente y María Luisa Ballén (Circa 1915).

Fueron tres los Clemente Ballén:

1°- Clemente Ballén de Guzmán y Soler -Bogotá (1807) -Guayaquil (1842).

2°- Clemente Ballén (de Guzmán) y Millán -Guayaquil [1828 -París (1893)].

3°- Clemente Ballén de Guzmán y Woltér -París (1888) –Fontainebleau (1968).

El Doctor A. Darío Lara nos recuerda que el segundo Clemente fue uno de ocho hijos del primer Clemente (hijo del Doctor Nicolás Ballén de Guzmán y Riaño); una de las hijas fue Carmen Ballén que casó con mi bisabuelo Sixto Liborio Durán Borrero, que a su vez, también, tuvieron ocho hijos; Sixto Ignacio Durán Ballén, el único varón y siete mujeres de las cuales, seis casaron en París con ciudadanos de cinco nacionalidades europeas y una con un uruguayo; la séptima murió soltera. Sixto Ignacio casó con Isabel Romero Febres-Cordero, quienes dieron vida a ocho hijos: Sixto, Enrique, Juan, Leticia, Clemente y Carmen.

Sixto Enrique casó con María Eugenia Cordovez Caicedo (mis padres), y somos sus hijos Sixto Alfonso, César Alberto † e Isabel Eugenia. Un segundo matrimonio de mi padre con Margoth Araujo, dio lugar a mi cuarto hermano Diego Tomás. (Añadiré que mi hijo Sixto Xavier, a su vez, tiene un hijo, Sixto Andrés, aún soltero). De allí nuestro parentesco.

De los hermanos Ballén (de Guzmán) Millán, Leonidas y Juan habían emigrado al Perú y Clemente a Francia; poco antes de morir mi abuelo Sixto I. Durán Ballén pidió a sus hijos que conserven el apellido Ballén, pues, en el Ecuador había desaparecido. Ya que al no tener descendencia el tercer Clemente, aun con los primos Valdez Ballén, por el hecho que Lucha no tiene descendencia y Ramón tuvo tres hijas mujeres, Magaly, Isabel y Pacífica †, se causó que tales miembros de nuestro lado Ballén, en Ecuador, fueron los últimos en lucir tan honroso apellido.

Cuando en 1962, como funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pasé varias semanas en Misión en el Perú, nuestra pariente María Luisa Ballén de Beltrán, me reunió en un gratísimo almuerzo en Lima, a 32 miembros de esa rama. Coincidencialmente, cuando mi padre Sixto Enrique, desempeñaba la Embajada del Ecuador en Panamá, su primo Pablo Ballén, desempeñaba igual cargo en representación del Perú.

De la revisión de varios documentos y la lectura de algunas cartas he sacado las siguientes informaciones que obligarán al Doctor Lara a hacer algunas precisiones, por ejemplo, Clemente Ballén de Guzmán Voltaire, y su hermana María Luisa Ballén de Valdez (París, 1884-Quito, 1974) son realmente Woltér y no Voltaire; según su inscripción en nuestro Consulado en París, no nació en Guayaquil sino en París: Como se lee en la inscripción en el Registro Civil, en Guayaquil: “… en la ciudad de París, el 26 de octubre de 1888, a las dos de la tarde nació un niño que es hijo legítimo de don Clemente Ballén de Guzmán y de Magdalena Woltér a quien se le ha puesto el nombre de Clemente Evaristo José Ballén de Guzmán Woltér… esta partida de nacimiento inscrita en el Consulado del Ecuador con el número 3369”. Probablemente, Clemente viajó por primera vez al Ecuador ya de adolescente o aun ya de mayor de edad al viajar, luego del inicio de la guerra del 14, a Guayaquil, en Misión, de la Cruz Roja Francesa. Probablemente efectuó más de un viaje a su patria.

 
Registro de la partida de nacimiento de Clemente Evaristo José Ballén Woltér.

El tercer Clemente debió considerar que Ballén de Guzmán era el apellido completo de su ancestro paterno y por eso así se identificó.

La referencia en el Mausoleo familiar a la señora “Ballén de Guzmán (?)”, en su lápida (fallecida en 1933), podría tratarse de su hermana Anita, nacida en Guayaquil o de la madre de Clemente.

Me asalta una pregunta: ¿De qué hija trata la mención “su hija” en la invitación al sepelio (1939) de la esposa de Clemente? Ciertamente, no hay constancia de que él haya tenido una hija. ¿Sería hija de la señora Louise Baugi de Ballén de Guzmán de un anterior matrimonio? O ¿aún Anita, su media hermana, seguía con vida?

El hecho de que se indica en dicha invitación que fue “asistida de los Sacramentos de la Iglesia”, nos diría que no murió de contado, pues de otro modo una suicida no tenía esa posibilidad, en aquel entonces.

Del archivo de mi prima María Luisa Valdez de Cornejo (Lucha, Riobamba, 1921) he tenido acceso a diez sobres que contienen nueve de ellos cartas escritas casi anualmente a su familia y otro que contiene solo un recorte de periódico probablemente enviado con alguna carta que se le hubiere traspapelado; las tres primeras de 3-XII-1945, de 16-I-1946 y 27-VIII-1946 enviadas a Rochester Minnesota, donde vivía la hermana de Clemente, María Luisa, que han sido redactadas por terceras personas por encargo de Clemente; las restantes del 26-XII-1947, 29-XII-1947, de 3-VIII-1948, de 30-V-1949, de 18-X-1950 y la última de 14-V-1964 son escritas por el propio Clemente, todas ellas en francés, con letra y redacción muy entendibles, que denotan un ser muy bondadoso y de gran intelecto.

La primera de las tres cartas escritas por terceras personas, a pedido de Clemente, aparentemente en contestación a una que le ha escrito su hermana María Luisa luego de haber sido liberado en Alemania, por los Aliados. Se trata de una comunicación en términos muy dramáticos que no sólo revelan el estado precario de salud de Clemente, sino lo duro de la vida en Francia luego de la Liberación.

Inicialmente indica de la alegría de verse nuevamente en un lugar abrigado (se refiere a la calefacción) y bien alimentado, al encontrarse en un Sanatorio, en un lugar muy pintoresco, de haber recuperado a viejos amigos y haber adquirido otros. Cuenta el viaje desde Meudon en ferrocarril, un largo viaje de una distancia de más de 1100 kilómetros. Que llegó muy cansado y que para colmo, por la hora, el terminal ferroviario estaba cerrado, lo que motivó tiempo adicional para recoger sus maletas. Que no obstante el uso de bastones (¿muletas?) pierde el equilibrio fácilmente, por la debilidad de sus piernas. Que está muy temeroso de una caída, que podría tener graves consecuencias.

Añade quien escribe, Mme Mariane Trianon que su recuperación sería muy lenta, no obstante “las maravillas de la medicina moderna”.

Está contento de haber vuelto, considerando el gran número de detenidos que no regresaron. Le anota que ha visto a Lola (¿Aspiazu?) quien podría certificar lo mal que está.

De la lectura de la segunda carta se desprende que su estado de salud sigue muy delicado, que ha tenido que regresar al Sanatorio (no indica a cuál) hace referencia a un viaje (no dice de donde, quizá se refiere al regreso de su prisión) que le ha ocasionado mucho cansancio ¡que se siente como haber regresado de la muerte! Se queja de que en muchos conocidos “amigos” encontró un rechazo; por ello la calificación de hipócritas.

La tercera carta firmada por una persona distinta de la anterior (parece leerse “Mariane Trianon” como la primera), agradece a su hermana Mariana Luisa por el envío desde Rochester (donde el doctor Cornejo en la Clínica Mayo, cursaba una pasantía médico) de un cepillo de dientes y jabones, dada la difícil situación en Francia por el racionamiento post-guerra y alaba la calidad de los jabones “americanos”; comenta que ha regresado a Fontainebleau y para conocimiento de su yerno el doctor Cornejo, que no estaña ni asmático ni con bronquitis pero que se cansaba mucho, sobre todo por las “horas regulares” que tenía en un trabajo mal pagado (no especificado). Quisiera sentirse mejor para tener una mejor ubicación pues no tiene edad para jubilarse.

Le informa que ocasionalmente debe visitar el hospital, pues tiene muchos dolores en sus extremidades, pero añade que capta todo ello con serenidad.

La cuarta carta, la primera de puño y letra de Clemente, la dirige a sus sobrinos Ramón Valdez Ballén (Guayaquil, 1916-Quito, 1992) y a su esposa Isabel en Nueva York desde el Sanatorio du Vert Logis, Avon al que ha debido regresar para una prolongada estadía (no especifica el tiempo). 

Artículo enviado por Clemente Ballén de Guzmán en el cual indica su presencia con una flecha.

Reclama que dos cartas a su hermana María Luisa (probablemente las dos anteriormente citadas) no habrían sido contestadas. Envía unos muy cariñosos comentarios sobre el arribo de su sobrina nieta, Magaly, y pide le envíen fotografías.

Anota que se siente bien, pero “muy disminuido”, se refiere que ha regresado a su anterior empleo en el Club de Golf de Fontainebleau, donde se ocupa de varias actividades deportivas y menciona que él ha vuelto a la práctica del golf.

La quinta carta del 21-XII-1947 trae la noticia de que ha recibido una carta del Ministro Vela Barona, desde Bruselas, quien, a pedido de la familia, hace una averiguación sobre su salud; a eso indica que está “más o menos bien dado los ocho años de tiempos tan complicados y poco agradables” (debe referirse al período desde el inicio de la guerra en 1939 hasta dicha fecha). Refiriéndose a la permanencia en Estados Unidos de su hermana y las consiguientes visitas a Washington y Nueva York, dice conocer muy bien estas ciudades y recuerda una ocasión que visitó la Embajada de Francia en la capital americana, ubicada en un edificio tipo Luis XVI. También recuerda un hotel muy cómodo ubicado en la esquina de la 5ta. Avenida y la calle 18 en Nueva York. Le recomienda visitar el Museo de Historia Natural en Central Park. Felicita a Ramón, su sobrino,  por haber ingresado al servicio diplomático de su país. Preocupado por la familia le pregunta sobre la salud de Magaly.

Les cuenta que ha regresado a su viejo trabajo en el club de Golf de Fontainebleau, muy absorbente y cansado pero que trota entre el Sanatorio y el Club.   

Se refiere a la difícil situación por la que atraviesa Francia con muchas huelgas de carácter político; añade que la vida está muy cara; recuerda que el viaje a París costaba 50 centavos.  Hoy, 1947, dice cuesta 8 francos (aproximadamente 2 dólares) que hay mucha escasez de alimentos y de ropa. Cita que un impermeable cuesta 18.000 francos (“el costo de una casa anteriormente”).

Antes de terminar admite que tiene muchos dolores en las piernas y en el pecho, pero que a ellos (María Luisa, Ramón, Isabel y Magaly) les desea una Feliz Navidad y gran Año Nuevo. Como P.D. les pregunta si quizás ¿algún pariente o amigo podría enviarle un impermeable usado? (!).

En el sobre de esta carta no obstante vivir en el Sanatorio indica como dirección la de M. Iván Renauch, 7 Rue Brileau, París 16 (probablemente un amigo o familiar de su difunta esposa).

La sexta carta es escrita a su hermana María Luisa a Nueva York y le cuenta con mucho agradecimiento de las visitas de la señora Carlota de Álvarez y del señor José Sotomayor, ecuatorianos que vivían en París (a una hora de Fontainebleau); sobre todo de la amabilidad permanente de la primera que lo ha visitado con otros ecuatorianos en varias ocasiones. Clemente pregunta ¿si el Ministro ecuatoriano ante el Gobierno de Vichy se ha preocupado por él? Anota que el señor Sotomayor le ha encontrado muy parecido a su primo Sixto (¿mi padre?). Agradece a María Luisa por el envío de 20 dólares además de un paquete de ropa. Les recuerda a ella y a Ramón, que él, Clemente, vivió 8 meses en Nueva York en el único hotel francés.

En la séptima carta, esta vez a Ramón, le reclama que su hermana María Luisa, no le ha contestado, pero le agradece por un nuevo envío de 20 dólares; añade que se ha achicado 7 centímetros ya que antes medía 1.93. Pero añade que está recuperando peso, no obstante que le han indicado en el hospital, en su último chequeo, que tiene una invalidez del 70%. Pero dice que para ir a su trabajo (en el Club de Golf) usa una bicicleta o una motobici “no está mal para un hombre de 62 años”, pues no puede adquirir un auto y les informa de la satisfacción de haber conocido al Mariscal Montgomery en una visita a París.

En la octava carta también a Ramón vuelve a hacer referencia del envío de  20 dólares y un terno azul que le quedó muy bien y que le utilizó al acudir al sepelio de un viejo amigo.

Cuenta que ha sufrido una segunda operación a la cabeza por un accidente ocasionado cuando en su motobici se enrieló en la ruta del tranvía, la que se realizó en el hospital militar (no dice cual) le comunica que está tratando  de crear una oficina de turismo y de deportes (me pregunto si lo logró). Por último cuenta del nuevo tren eléctrico a París que reduce el viaje a 24 minutos.

Con esta carta, envió una fotografía que se publica en este libro, tenía, entonces, 62 años; yo encuentro que más que a mi papá tiene parecido con su tocayo, mi tío Clemente Durán Ballén.

Clemente Ballén, en los años cincuenta.

En lo que yo denomino la novena carta a Bogotá (deben haber otras del período intermedio ya que hasta 1950 parece que lo hacía anualmente, pero ésta es de 1964); les comunica que ha regresado a Saint Honoré, a un departamento de 3 habitaciones (lo que me hace suponer que él alquilaba a otras personas los otros aposentos de su villa). Dice que se siente muy enfermo con artrosis y gran debilidad en sus piernas y permanentemente fatigado. (Como dirección en el sobre dice 2 rue Saint Honoré).

Por último solicita que le manden un ejemplar del billete de un sucre, emitido en 1923 por el Banco Comercial y Agrícola en Guayaquil, con la imagen de su padre, ya que los tres que él tenía se los quitaron los “diablos nazis”; en el exterior del sobre, Ramón escribe a su hermana Lucha: “esta carta del tío Clemente es para ti… Dale tu dirección Quito, abrazos, tu hermano Ramón” (junio/27/1964).

BILLETE DE UN SUCRE CON LA IMAGEN DE SU PADRE.

Cuando cae el Gobierno del presidente Velasco Ibarra, en 1961, el presidente Carlos Julio Arosemena nombra como Embajador en Alemania al doctor Leonardo Cornejo; con su esposa Lucha y su madre política, María Luisa Ballén de Valdez viajan a Bonn, en ese momento la capital germana. Pocos meses después en la primavera de 1962 los tres viajan a Fontainebleau, en automóvil y después de tres días llegan y se produce el encuentro entre los dos hermanos; podemos suponer la escena ¡al cabo de 46 años! Única vez que se dio tal encuentro ya que al año siguiente un nuevo cambio de gobierno motivó su regreso al Ecuador. Esa fue la ocasión que Lucha conoció a su tío y la única en toda su vida que estuvo con él.

Su hermano Ramón en 1966, cuando acudió por delegación de la CETURIS a la Feria de Berlín aprovechó el viaje para antes de regresar al país visitar por un par de días a su tío Clemente en Fontainebleau; su esposa y sus tres hijas nunca conocieron  a Clemente.  Su hija, Isabel Valdez Cornejo    de Escala, interesada como yo en ampliar el conocimiento sobre nuestro  pariente, ha contribuido en gran parte a esta investigación y ha mantenido una correspondencia al respecto con el Doctor A. Darío Lara. A ella  debemos reconocer la obtención de mucha de la información que consigno en estas líneas.

Por mi parte, agradezco a mis amigos Lara, padre e hijo, por haber presentado a nuestros conciudadanos este estudio sobre un valeroso miembro de nuestra familia.

Quito, Abril de 2007.

(1) A. Darío Lara: Clemente Ballén de Guzmán –un notable guayaquileño condenado a muerte por la Gestapo. Crear Gráfica editores, Quito-Ecuador, 2007; pp. 145-157.

(2) El Gobierno Nacional, durante mi mandato presidencial, condecoró al Dr. Lara con la Orden Nacional de San Lorenzo, en el grado de Comendador, mediante decreto N. 2.165-A de 30 de septiembre de 1994, cuya copia se adjunta como apéndice de este epílogo.

Acerca de la transcripción de las sentencias de la condenación a muerte por el Tribunal Militar Alemán, del 3 de junio de 1942 y el pedido de gracia, ver:

 
OTORGAMIENTO DE LA ORDEN NACIONAL DE SAN LORENZO AL DR. A. DARÍO LARA.

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